Ahora Cocino Yo
Ahora cocino yo
Era habitual despertar con la frase recurrente de mi papá diciendo “ese si es el negocio” afirmando que había conseguido la estrategia ideal para ganar dinero en un país con una de las mayores crisis monetarias. los aullidos incesantes de mis hermanos repitiendo la frase no “bebo más” quejándose del agudo malestar que viene acompañado de una noche de parranda., y el tintineo constante que hacían las ollas que impacientemente lavaba mamá quien por inercia ya se había levantado antes que todos y que, por cuestiones de la vida, había perdido parcialmente audición y por ende no le perturbaban tan molestos ruidos.
Mi madre, quien serenamente meditaba junto a una taza de café y emprendía el difícil arte que implica cocinar para toda la familia, más hacerlo con los ingredientes que se consiguieran en el momento y que día tras día eran más difíciles de encontrar. Es lo más cercano a la alquimia he visto, con tan pocos ingredientes generar tan deliciosos platos dignos de cuanta estrella Michelin existiera. afirmaba con la cabeza mientas mi hermano le comentaba lo difícil que es la paternidad y lo inquieta que se había vuelto mi sobrina, mientras que ella le hacía entender que ella tuvo que soportar de Él, el mismo espíritu inquieto que heredo la niña.
Entre dormido y despierto pienso en encender mi moto y bajar a la casa de mi abuela, un espacio abierto repleto de árboles de mango, hogar de verdes iguanas, que son acariciados por la brisa, la misma brisa que refresca el día, junto a esa bebida tropical que alegra y desinhibe cualquier pena, y que junto a todos los miembros de mi familia hace que sea ameno y jocoso el momento.
Antes de que pudiera caer en cuenta, entendí que ya había pasado un año de haber cruzado la frontera, y me encontraba en la ciudad de Cali. Que huele a borojó y chontaduro, muy diferente a la famosa canción de “Guayacan”, me desespere porque se me hacía tarde para ir a trabajar. junto a mi reposa sereno ese cuerpo que por ser liviano le cuesta bajar del sublime estado que es el sueño. Mientras me visto recuerdo el sereno meditar de mi madre, quien desde temprano estaba pensando en que preparar de almuerzo, y recordé todas las cosas que hacia y que en mi inmadurez ignoraba y que hoy que estoy tan lejos admiro.
Nuevamente entendí que se me hacia tarde para ir a la empresa que me había aceptado como diseñador gráfico junto a un caleño que he llegado a considerar mi hermano, muy distinto al cargo de carpintero que tenia anteriormente en Medellín y que gracias a todos los años de convivir con las materias de la ferretería familiar y el conocimiento colectivo que se compartía había adquirido cierta destreza con la madera.
Gracias a verdaderas amistades logre llegar a esta ciudad que me recibió y posteriormente Isa y a mi hermana, y a al igual que una gran cantidad de hermanos Venezolanos, y donde e crecido como hombre y como persona, porque a mi pensar lo que nos hace crecer son las responsabilidades que nos son entregadas y como las atendemos.
Por eso Nurys, es imposible no recordarte, porque Isa lava la ropa, pero madre santa, ahora cocino yo…
Oscar leonardo Pino Aponte- Santiago de Cali-Colombia 07 de abril del año 2019
Dios te bendiga y la Santísima Vírgen María te acompañe y te proteja siempre querido sobrino...!🙏🏻😘 Woow...! Cuánto talento y tan digno de admirar...! Te confieso que me conmovió tú relato, la forma ó estilo de redacción tan sencillo, realista y cotidiano... Cargado de ésa espontaneidad y afectividad que siempre te ha caracterizado... Considero que es una lectura fresca que agrada y atrae...
ResponderBorrarY con mucha humildad, te realizó una observación, he encontrado unos pocos errores ortográficos... Qué sería muy conveniente corregir... Estoy a tú entera disposición para apoyarte en todo cuanto yo pueda...
ResponderBorrarTú tío Juan dice que menciones la experiencia que vivieron juntos en una oportunidad cuando compartieron una garrafa de bebida espirituosa... Que los dejó un "poquito" afectados...
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